Me levanto de la cama y te observo como cada noche desde hace dos años, la belleza de tu ser me estremece y a l contemplarte entiendo que así será siempre; tu, ahí, tranquilo, en esa cama, como un ángel que descansa en las nubes; yo, al otro extremo de la habitación, adorándote.
Teléfono sonando, una noticia, conmoción...
Soy tan afortunada por tenerte aquí, conmigo... Beso tu frente y no lo notas, siempre tuviste sueño pesado, eres tan hermoso, no hay nada que disfrute mas que observarte mientras duermes.
Una ambulancia, gente corriendo, el radio anuncia el “miércoles de plaza”
¿Pero, que pasa allá afuera que no se callan?, van a despertarte y me arrebataran el placer que experimento analizando el compás sereno de tu respiración. Echo una ojeada al cuarto, ¡hoy te pondrás el traje negro!, siempre te he dicho que me encantas con el, aunque tu digas que es demasiado sobrio para ti.
Un recuerdo, -¿quién es ella? ¿qué hace aquí?; el cuchillo, determinación y odio; en la tele el Big Brother
¿Qué estarás soñando? ¿Será acaso que sueñas conmigo? O es que otra vez tienes malos pensamientos, no te importa lo que pasó ¿es que no aprendiste la lección?. La cabeza me duele, no quiero pensar...
patrullas afuera, un cadáver, sangre, mucha sangre
Siempre te amé, no sabes como disfrutaba esas noches en la azotea mirando las estrellas, y tú a mi lado, bañado por la luz de la luna...
El cuchillo penetra en la piel, un gemido, los perros ladran...
Juego con tus cabellos y me pierdo en mis reflexiones, tu duermes, ¿porqué dices que he cambiado? Esto tiene remedio aún, no, ¡no soy una paranoica! pero pasas mucho tiempo fuera de casa, ¡no, no te estoy presionando!
Fotografías viejas, interrogatorios y una declaración al MP
Observo tu boca, esa boca que es solo mía, ¿porqué no lo entendiste?, todo hubiera sido más fácil, si, se que ella era solo una aventura, que es a mi a quien amas, pero me lastimaste no sabes cuanto.
Una plancha metálica, inspección rigurosa, rictus mortem
Dicen los peritos que el cuchillo desgarro el ventrículo izquierdo, y eso a mi que me importa; tu acribillaste mi corazón.
Gente llora, flores, ceras “era muy joven” y un ataúd
Suena el despertador, te incorporas, tu cabeza duele (llanto y alcohol son mala combinación). Resignado tomas el teléfono, pides informes, decidiste ir al entierro. Abres un cajón sacas mi foto (nunca me gustó como me veía ahí) lloras amargamente, te sientes culpable unas estúpidas palabras salen de tu boca: “fue un error, te amo”.
una lágrima, ya no duermes, una traición...
Teléfono sonando, una noticia, conmoción...
Soy tan afortunada por tenerte aquí, conmigo... Beso tu frente y no lo notas, siempre tuviste sueño pesado, eres tan hermoso, no hay nada que disfrute mas que observarte mientras duermes.
Una ambulancia, gente corriendo, el radio anuncia el “miércoles de plaza”
¿Pero, que pasa allá afuera que no se callan?, van a despertarte y me arrebataran el placer que experimento analizando el compás sereno de tu respiración. Echo una ojeada al cuarto, ¡hoy te pondrás el traje negro!, siempre te he dicho que me encantas con el, aunque tu digas que es demasiado sobrio para ti.
Un recuerdo, -¿quién es ella? ¿qué hace aquí?; el cuchillo, determinación y odio; en la tele el Big Brother
¿Qué estarás soñando? ¿Será acaso que sueñas conmigo? O es que otra vez tienes malos pensamientos, no te importa lo que pasó ¿es que no aprendiste la lección?. La cabeza me duele, no quiero pensar...
patrullas afuera, un cadáver, sangre, mucha sangre
Siempre te amé, no sabes como disfrutaba esas noches en la azotea mirando las estrellas, y tú a mi lado, bañado por la luz de la luna...
El cuchillo penetra en la piel, un gemido, los perros ladran...
Juego con tus cabellos y me pierdo en mis reflexiones, tu duermes, ¿porqué dices que he cambiado? Esto tiene remedio aún, no, ¡no soy una paranoica! pero pasas mucho tiempo fuera de casa, ¡no, no te estoy presionando!
Fotografías viejas, interrogatorios y una declaración al MP
Observo tu boca, esa boca que es solo mía, ¿porqué no lo entendiste?, todo hubiera sido más fácil, si, se que ella era solo una aventura, que es a mi a quien amas, pero me lastimaste no sabes cuanto.
Una plancha metálica, inspección rigurosa, rictus mortem
Dicen los peritos que el cuchillo desgarro el ventrículo izquierdo, y eso a mi que me importa; tu acribillaste mi corazón.
Gente llora, flores, ceras “era muy joven” y un ataúd
Suena el despertador, te incorporas, tu cabeza duele (llanto y alcohol son mala combinación). Resignado tomas el teléfono, pides informes, decidiste ir al entierro. Abres un cajón sacas mi foto (nunca me gustó como me veía ahí) lloras amargamente, te sientes culpable unas estúpidas palabras salen de tu boca: “fue un error, te amo”.
una lágrima, ya no duermes, una traición...
Chrys Sainos*
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