lunes, 24 de noviembre de 2008

GOTAS

Miles de gotas invaden mi cuerpo. No sé por que lo permito; me recorren, me acarician y finalmente me desprecian…

La vida de las gotas que fluyen de una regadera es tan corta… están siempre prisioneras y mueren al nacer, sólo son libres unos instantes, el más importante de sus vidas, cuando seducen un cuerpo desnudo, lo someten a merced, lo recorren y finalmente lo abandonan para terminar en un orgasmo suicida que encontrará sepulcro en el drenaje…

-¡Ése es el secreto de la vida! -me digo mientras observo fijamente el agua que corre-. Someter, lastimar y morir: ¡He ahí la clave de todo!

He decidido que hoy será un gran día. Todo a mí alrededor es perfecto; además ahora "ella" está conmigo, razón suficiente para sonreír…

Una vez terminado el eterno proceso del "arreglo personal", es necesario alimentar el cuerpo.

Una taza de café humeante aguarda sobre la mesa…

-¡Son las nueve!

Apuro el café y me dirijo a su encuentro, le daré una gran sorpresa, ella no espera verme tan pronto. Esa beca ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida, París es un hermoso lugar para vivir. Tengo mi música, vino tinto y la torre Eiffel. ¿Qué más necesito para ser feliz?

-A Elena

Analizando las posibilidades de mi felicidad, ni si quiera noto que me encuentro frente a su edificio. Bajo del auto, como soldado que vuelve a casa después de la guerra; feliz, vivo, ansioso por verla, abrazarla y sentir su tibia piel sobre mí.

Una puerta café anuncia el número siete, pareciera que algo espera

Como quien busca oro, encuentro la llave que Elena me diera seis meses atrás. Aún recuerdo su llanto cuando le pedí comprendiera, pero aún no estaba listo para dar ese paso y no dejaría París por nada, ni siquiera por ella. Sus ojos se clavaron en los míos, tomó mis manos entre las suyas y delicadamente me besó; después se fue.

Lágrimas, miedo, un adiós

No supe qué hacer, no podía retractarme; pero ella… ¡No podía dejar que se fuera así! Debí correr, abrazarla y llevarla conmigo…Pero no lo hice.

A la mañana siguiente el vuelo doscientos setenta y cuatro habría de llevarme a "La Ciudad del Amor"... Una verdadera ironía.

En el avión; la llave que Elena dejó entre mis manos fué mi única compañera.

Cruzo la puerta del número siete, es como si nada hubiera cambiado, como si nunca me hubiera ido. Todo esta en su lugar, el viejo reloj, la alfombra gris, las manchas del techo, la puerta rota de su habitación, las cortinas de encaje que hacen juego con ese edredón rosa, la cama… y ella… Hermosa y desnuda como un ángel, sumergida en apacible sueño que he de interrumpir besando su frente…

El compás sereno de una respiración, acompaña el ruido de la ducha

Me dispongo a entrar; la puerta del baño se abre. Una figura masculina se acerca a ella.

Me es familiar.

¡Dios, no lo puedo creer, es Ulises! ¿Mi mejor amigo?

¿Pero, por qué?… ¿Por qué las dos personas mas importantes de mi vida me hacen esto? ¿Porqué…?

Antes de que puedan percatarse de mi presencia salgo de ahí. Creo que he perdido mi alma.

Nada es real.

Autos ruido y smog

La gente no existe, todo es un producto de mi imaginación, tiene que ser un sueño… Pero no lo es, la realidad es clara

-Me han traicionado -repito constantemente, pensando cómo lo pagarán.

El humo de un cigarro, la madrugada y odio

Espere muchas horas por esto: la escalera, la puerta, la llave, la alfombra gris, las cortinas, los cuerpos desnudos, la sangre…

Patrullas, los agentes llegan, Venganza

-Los estaba esperando... Tardaron mucho en llegar... Sí, conocí a las víctimas: ella fue la novia que abandone por buscar mi libertad.... ¿Él? …Él fue el mal amigo que miles de veces me suplicó que no la lastimara, porque el también la amaba… ¿Qué cómo me declaro? ¡Culpable por supuesto! Yo mate… ¡Sí! Yo maté el amor que me tenían y quizá lo volvería a hacer.

Cárcel, golpes, todo terminó

El CERESO del Estado ha sido mi hogar estos últimos años, la madrugada es fría y húmeda como las paredes que me rodean, son las cinco y es hora del baño.

Miles de gotas invaden mi cuerpo. No sé porque lo permito; me recorren, me acarician y finalmente me desprecian…

La vida de las gotas que fluyen de una regadera es tan corta… Están siempre prisioneras y mueren al nacer, sólo son libres unos instantes, el más importante de sus vidas, cuando seducen un cuerpo desnudo, lo someten a merced, lo recorren y finalmente lo abandonan para terminar en un orgasmo suicida que encontrará sepulcro en el drenaje…

Al salir de la regadera, Elena me observa tendida en la cama; sus grandes ojos de niña impaciente se clavan en mí.

-¿Por que tardaste tanto? Cuando te bañas pareces hipnotizado, ¿en que cosas piensas?, ¿son agradables?

El cuchillo desgarra la piel, se tiñe de escarlata una fantasía más.

-Sí, muy agradables amor… balbuceo mientras termino de vestirme
- Apúrate; Ulises nos espera.


Chrys Sainos*



2 comentarios:

  1. Me encanta este tipo de relatos donde el final es impredecible y te hace reflexionar lo que relata el persona para reflejarlo en tu misma vida y tus mismas vivencias, aunque yo no tengo novia en el momento (no me pasaría algo similar hahaha cuando me vaya muuuuy lejos), este relato me ha recordado en que siempre que dejas algo atrás (familia, amigos, etc) por un objetivo personal y vuelves te preguntas el qué y qué tanto habrá cambiado desde el tiempo en qué te ausentaste.... lo más curioso esque pareciera que todo ha cambiado para bien hahahaha (¿o sea que uno era el virus en el sistema hahaha?), pero bueno ¿al final somos prescindibles y la vida sigue no?.... Ni pex somos arrieros...

    Un saludo y de nuevo me encantan este tipo de "reflexiones" por así llamarlas...

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  2. Olvidemos que soy yo, olvidemos que te conozco hace años, olvidemos que fui uno de tus primeros lectores y aun asi... con toda honestidad, de seudo escritor a master chingona te lo digo... Es un placer compartir y aprender de ti y contigo los placeres de la literatura

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